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  • Homenaje a García Lorca

    75 años sin Federico García Lorca

    “Su sonrisa era mágica y morena, y traía la felicidad”.Así le evocaba Pablo Neruda, quien advertía contra los homenajes luctuosos porque al hablar de Federico era necesario hablar de la inmortalidad de la alegría. Parece ese uno de los signos distintivos del poeta español, en lo que coinciden todos aquellos que le conocieron: la alegría como centro de la existencia, la celebración de la belleza, de la escritura y la amistad. Vicente Aleixandre lo recordaba así, pero advertía que, a veces, se quedaba serio, con los grandes ojos negros sin mirar hacia ningún sitio, envuelto en un denso halo de melancolía.
    Su creación poética se fundamenta en la exploración de múltiples registros, en la utilización de los materiales vanguardistas y surrealistas o populares como base para una voz lírica personal, irrepetible. Después de haber viajado mucho y haber vivido durante largos períodos en Madrid, Federico recordaría cómo afectaba a su obra el ambiente rural de la vega: “Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles. De lo contrario, no hubiera podido escribir Bodas de sangre.”
    En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las peculiaridades de su obra es cómo ese ambiente, descrito con exactitud, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano: el deseo, el amor y la muerte, el misterio de la identidad y el milagro de la creación artística.
    Su vida se encontró señalada por el fragor de una historia cambiante y turbulenta. Nació en 1898, el año en el que España perdió sus colonias, y murió en 1936, cuando su país se hundía en la pesadilla de la guerra civil. Entre esas dos fechas Lorca protagonizó una aventura personal y estética en la que la poesía y el teatro en lengua española tuvieron en él a uno de sus máximos exponentes. Sabemos de pertenencia a la llamada Generación del 27, su amistad con Dalí, Buñuel, Falla o Neruda, y sus años en la Residencia de Estudiantes de Madrid, sus proyectos de difusión del teatro con La Barraca, su pasión por el dibujo y por la música (durante su adolescencia, Federico García Lorca sintió más afinidad por la música que por la literatura), que tanto influyeron en su creación artística.
    García Lorca construyó un universo propio, un cosmos imaginario lleno de pasiones, tensión verbal, vibraciones simbólicas que permitieron que aún hoy su escritura sea referencia en el mundo entero.
    Fue una de las figuras centrales de una España prometedora y viva que se vio truncada por la guerra. Como él mismo dijo de su amigo Ignacio Sánchez Mejías Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura.

    El concierto

    se estructura alrededor de tres tipos de obras diferentes. Por un lado, composiciones realizadas sobre poemas de Federico García Lorca, como el “Tríptico de Canciones” de Jesús García Leoz, “Tres Canciones Españolas” de A. García Abril, o “Tres Casidas” de E. Rincón, así como obras sobre poemas de otros grandes de su tiempo (Miguel Hernández, Jorge Guillén…) en la “Sonata” de Ángeles López Artiga, y “A Federico”, de Ricardo Tacuchian, que de alguna forma, enmarcan la obra de Lorca en un contexto histórico y literario muy concreto.
    Por otra parte, destacan en este concierto algunas de las “Canciones Populares Antiguas”, recopiladas y armonizadas por el propio García Lorca y que nos muestran la estrecha relación del poeta con la música y nuestra cultura popular, como “los Mozos de Monleón”.
    Por último, se puede escuchar directamente la voz inmortal de Federico García Lorca a través de una serie de poemas pertenecientes a diferentes épocas de su obra (y vida). Se trata de una serie de obras inspiradas en los mismos encargadas especialmente para la ocasión por el Ensemble Contrastes a los compositores Emilio Mateu, Ángel Liz, Óscar Colomina, Álvaro Martín y Miguel del Barco. Es nuestra forma de cerrar -momentáneamente- el círculo, de unir su obra a nuestro tiempo. “El esfuerzo de la abeja por ser caballo”, en palabras del poeta.

    Próxima actuación el 28 de octubre en el Teatro Liceo (Salamanca) para la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura.

    ENSEMBLE CONTRASTES.

    Marco Pastor y Lara Díaz Diseño de proyectos y dirección.

    Susana Ferrero Mezzosoprano
    Marco A. Pastor Violín.
    Lara Díaz Clarinete y clarinete bajo.
    Juan F. Vicente Piano.
    Sergio Fuentes Violín
    Raquel Llorente Viola.
    Beatriz Serrano Cello.